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Mostrando entradas de enero, 2009

Dolor de amor...

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Dicen que en el amor todo vale, que cada uno de nosotros tiene, en el lugar menos pensado, a una persona esperándole. Si claro, pero... ¿Cuantas veces tienes que tropezar hasta dar con ella?

Y es que, cuando te enamoras te das por entero, es tu momento de máxima debilidad. Quedas a merced de esa persona con el pecho abierto y el corazón al descubierto...

Si ese corazón no se arropa, coge frio y, poquito a poco crea una capa de escarcha impenetrable e indestructible.

A veces se envenena, un pequeño virus anida y, despacio (como actúan los venenos más mortales) va expandiéndose hasta que el corazón queda inutilizado y se rompe, se corroe. Pero claro, esto se puede remediar a tiempo: hay que evitar esos pequeños virus que vienen en forma de celos.

Y por último, y no menos importante queda el ataque directo: la puñalada. El más rápido y mortal de todos, el más doloroso. El mundo se cae y te destroza. Tanto es así que muchos no vuelven a abrir el corazón tras haber cicatrizado; no se la qu…

A través del cristal

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Sentía como tus suaves y marcadas manos acariciaban el translúcido cristal que nos separaba en aquella sala. Las paredes blancas que nos rodeaban reflejaban la luz que provenía desde el viejo y polvoriento fluorescente que colgaba del techo liso y pulido.

No había salida, mas no me afectaba ningun tipo de nerviosismo el estar alli encerrada, es más, estaba cómoda y tranquila.
Pero él no, podía notar su ansiedad al otro lado de la mampara que nos separaba y podía ver su silueta difusa por los relives.

Me levanté de la esquina donde me acababa de despertar y me acerqué hasta el cristal. Sentándome justo delante de su silueta. Alargué la mano hasta tocar el vidrio, frío y duro, algo rugoso. La figura al otro lado se percató de mi movimiento y me imitó, quedando ambos sentados a sendos lados de aquel filo helado.

- ¿Ela? -susurró angustiado- Dime, ¿estás ahi?
Sonreí hacia mis adentros, una cálida oleada de cariño invadió mi cuerpo. Extendió su mano hasta dejarla apoyada sobre la mía.

- …